Mostrando entradas con la etiqueta Medicina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Medicina. Mostrar todas las entradas

viernes, 17 de abril de 2026

Todo lo que necesitas saber sobre el Cáncer, los tratamientos para combatirlo, cómo prevenirlo y las nuevas terapias que están revolucionando la medicina.


El Dr. Perez Gascón es entrevistado por el Dr. Borja Bandera en su programa. Con su experiencia en EEUU y Europa nos habla sobre nuevas terapias para el cáncer así como de los últimos avances en el campo, como la medicina integrativa y los tratamientos con inmunoterapias (sobre los cuales os dejamos un artículo de la BBC más abajo).


Os recomiendo escucharlo completo.
Resumen de las medidas que podemos tomar para prevenir el cancer en el minuto 1:14:12





(Y este es el articulo sobre los tratamientos con inmunoterapia).

"Es increíble, como ciencia ficción": los nuevos tratamientos con inmunoterapia que están eliminando el cáncer


Jamie Ducharme. Título del autor,
BBC Future

14 abril 2026, Tiempo de lectura: 10 min

Tras casi un siglo de desarrollo, los tratamientos que refuerzan el sistema inmunológico del cuerpo para combatir el cáncer están alcanzando su madurez y salvando la vida de los pacientes.

Cuando Maureen Sideris, de 71 años, recibió tratamiento para el cáncer de colon en 2008, tuvo que pasar por el quirófano.

Aunque su tratamiento fue exitoso, la recuperación posoperatoria resultó extenuante.

Catorce años después, Sideris, que reside en Nueva York, fue diagnosticada con cáncer de esófago y, en esta ocasión, su tratamiento -ofrecido a través de un ensayo clínico- resultó ser radicalmente diferente.

Cada tres semanas viajaba al Memorial Sloan Kettering Cancer Center, en la ciudad de Nueva York, para recibir infusiones de 45 minutos de un fármaco llamado dostarlimab.

Tras apenas cuatro meses de tratamiento, el tumor de Sideris había desaparecido sin cirugía, quimioterapia ni radiación, y con el único efecto secundario de una insuficiencia suprarrenal que le provocaba fatiga.

"Es increíble", afirma Sideris. "Es casi como ciencia ficción".

Y, sin embargo, es real. Ella es una de cada vez más pacientes que se están beneficiando de la inmunoterapia contra el cáncer, un método de tratamiento que está alcanzando su pleno apogeo tras más de un siglo de desarrollo.


"Se me hace un nudo en la garganta y se me pone la piel de gallina", comenta Jennifer Wargo, profesora de oncología quirúrgica e investigadora en inmunoterapia en el MD Anderson Cancer Center de Texas.

"La gente está viviendo, y viviendo con una buena calidad de vida. Estamos hablando de curaciones", sentencia.

El cuerpo posee una capacidad natural para "detectar y eliminar aquellas células que no se parecen a uno mismo", explica Karen Knudsen, directora ejecutiva del Parker Institute for Cancer Immunotherapy, una organización estadounidense sin fines de lucro que promueve el desarrollo de la inmunoterapia.

Si todo funciona correctamente, esto debería incluir a las células que se han vuelto cancerosas, pero estas en ocasiones eluden o burlan este sistema, lo que conduce a un peligroso crecimiento sin control. Se ocultan a plena vista, resultando indistinguibles de las células sanas que las rodean.

El objetivo de la inmunoterapia es desenmascarar esas células cancerosas para que el sistema inmunológico pueda reconocerlas tal como son. Refuerza sus defensas para que pueda localizar y destruir las células cancerosas, con resultados potencialmente increíbles.

Cómo la inmunoterapia combate hoy el cáncer

Un técnico trabaja en un laboratorio de producción de terapias con células CAR-T en las instalaciones de IASO Biotechnology Co., en Nanjing, China.Fuente de la imagen,Getty Images


Dos de las formas más conocidas de inmunoterapia son las terapias con células T con receptor de antígeno quimérico (CAR-T) y los inhibidores de puntos de control inmunitario.

Las terapias con células CAR-T implican extraer células T (las células inmunitarias altamente específicas que rastrean y eliminan invasores extraños) de la sangre de un paciente, modificarlas en un laboratorio para que puedan localizar y atacar las células cancerosas y, posteriormente, reintroducir estas células T potenciadas en el organismo.

Actualmente, estas terapias se utilizan para tratar los cánceres hematológicos.

Por su parte, los inhibidores de puntos de control inmunitario son fármacos que desactivan un interruptor de "apagado" integrado en el sistema inmunitario.

Esta salvaguarda tiene un propósito importante: prevenir respuestas inmunitarias excesivamente agresivas que dañen las células sanas. Sin embargo, algunas células cancerosas pueden accionar este interruptor, provocando que las células T bajen la guardia y escapen a su detección.

Los inhibidores impiden que esto suceda, lo que permite que las células T identifiquen a las células cancerosas como una amenaza y lancen un ataque contra ellas.

Los científicos pioneros de esta innovación obtuvieron el Premio Nobel en 2018 y hoy estos fármacos se utilizan para tratar una amplia variedad de tipos de cáncer.

No obstante, ambos métodos presentan limitaciones. Aunque la investigación continúa, los científicos han tenido dificultades para lograr que las terapias CAR-T sean eficaces contra los tumores sólidos (a diferencia de los cánceres hematológicos), que representan más del 90 % de los nuevos diagnósticos.

Además, se trata de un tratamiento costoso cuya administración requiere una gran inversión de tiempo y recursos.

Por otro lado, los inhibidores de puntos de control inmunitario pueden acarrear un "caleidoscopio de efectos secundarios", afirma Samra Turajlic, oncóloga médica del Instituto Francis Crick de Londres.

Esto se debe a que los interruptores del sistema inmunitario evitan que el organismo ataque sus propios tejidos; por tanto, eliminarlos puede poner en riesgo tanto a las células sanas como a los propios tumores.




Según el Instituto Nacional del Cáncer de Estados Unidos, entre los efectos secundarios más comunes se incluyen erupciones cutáneas, diarrea y fatiga, y en casos excepcionales pueden provocar inflamación del hígado, el corazón y los riñones.

Esto puede valer la pena si el fármaco logra controlar un cáncer agresivo, aunque no siempre funciona así.

Un problema fundamental, señala Turajlic, es que ninguna inmunoterapia es eficaz en el 100 % de los pacientes por diversas razones, desde la estructura del tumor -que puede dificultar el acceso del sistema inmunitario- hasta las características de las propias células inmunitarias.

En general, entre el 20% y el 40% de los pacientes responden a la inmunoterapia. Esto significa que un gran número -la mayoría- se expone a efectos secundarios, además de pérdida de tiempo y expectativas, sin obtener grandes beneficios.

Enfoques multifacéticos
¿Cómo pueden beneficiarse más pacientes de la inmunoterapia? Los investigadores están abordando este problema desde múltiples ángulos.

Las investigaciones de Wargo, aunque preliminares, sugieren que los pacientes que siguen dietas ricas en fibra podrían obtener mejores resultados gracias a cambios en el microbioma intestinal que influirían tanto en el sistema inmunitario como en el tumor.

Otras investigaciones sorprendentes indican que las estatinas -fármacos económicos y accesibles para reducir el colesterol- podrían potenciar los efectos de la inmunoterapia mediante cambios inesperados en la comunicación celular.

Incluso el momento de la administración del tratamiento podría ser relevante: estudios recientes sugieren que los pacientes que reciben la dosis a primera hora del día obtienen mejores resultados que aquellos tratados más tarde.

Combinar la inmunoterapia con otros tratamientos oncológicos, como la radioterapia o la ecoterapia, podría ser otra vía para aumentar las tasas de respuesta.

"La radiación puede, de hecho, hacer que el tumor resulte visible para el sistema inmunitario", explica Sandra Demaria, del Weill Cornell Medical Center, quien ha investigado este enfoque combinado.

La ecoterapia -que utiliza ondas sonoras de alta frecuencia para atacar los tumores- podría lograr el mismo efecto.

Otros investigadores están aprovechando la capacidad de personalización de la inmunoterapia para asignar cuidadosamente a cada paciente el tratamiento más adecuado para su caso.

La medicina personalizada está generando gran entusiasmo en numerosas disciplinas, pero Knudsen subraya que resulta especialmente importante en oncología, dada la heterogeneidad de la enfermedad.

"El cáncer no es una sola enfermedad. Son 200 enfermedades distintas, todas con orígenes diferentes y que, por tanto, requieren tratamientos diferenciados", afirma la directora ejecutiva del Parker Institute for Cancer Immunotherapy.

Incluso dos pacientes que presenten exactamente el mismo tipo y estadio de cáncer pueden padecer enfermedades distintas a nivel celular.

"Este campo se encuentra en un punto de inflexión", señala Demaria.

Y asegura que "ahora podemos avanzar hacia un modelo en el que no tratemos el cáncer en sí, sino al paciente".



Científicos del Memorial Sloan Kettering Cancer Center ya han puesto a prueba una estrategia prometedora basada en el hallazgo de que los tumores con un perfil genético específico tienden a responder favorablemente a los inhibidores de los puntos de control inmunitario, como el dostarlimab.

En dos ensayos de pequeña escala realizados en 2022 y 2024 para el tratamiento de cánceres rectales con este perfil, el tratamiento logró erradicar los tumores por completo.

Posteriormente, el equipo amplió su investigación para incluir a 117 pacientes con diversos tipos de tumores -incluidos los de esófago, vejiga y estómago- que presentaban la misma firma genética.

De las 103 personas que completaron el ciclo de tratamiento, 84 -entre ellas Sideris- experimentaron la desaparición total de sus tumores; y de estas, solo dos requirieron cirugía adicional.

Investigadores del MD Anderson han reportado resultados similares con un enfoque que emplea un inhibidor de puntos de control inmunitario diferente.

Asimismo, otros grupos han demostrado que, incluso si los pacientes terminan sometiéndose a cirugía, sus resultados pueden ser mejores -al menos en algunos casos- si los tumores son tratados previamente con inmunoterapia.

Si bien se requiere más investigación, estos hallazgos son prometedores ya que abren la puerta a una era de tratamiento menos invasiva pero altamente eficaz, afirma Luis Díaz, jefe de oncología de tumores sólidos en el Memorial Sloan Kettering Cancer Center.

Díaz afirma que "debemos dejar atrás la época medieval y avanzar hacia la modernidad".

"Extirpar el recto, el estómago o la vejiga... tenemos que ser capaces de ofrecer algo mejor que eso", sentencia.

La salvedad es que solo alrededor del 5% de los tumores poseen la composición genética que los hace idóneos para el tratamiento con inmunoterapia sin cirugía que estudiaron Díaz y sus colegas.

"El otro 95% necesita una alternativa igual de eficaz", señala.

La promesa de las vacunas contra el cáncer
Con ese fin, los investigadores continúan buscando nuevos enfoques de inmunoterapia e intentando perfeccionar los ya existentes, como las vacunas contra el cáncer.

Las vacunas tradicionales exponen al organismo a fragmentos de un patógeno -como un virus- para que pueda ensayar la respuesta inmunitaria que desplegaría ante el agente real.

Un concepto similar podría aplicarse al cáncer, explica Knudsen, con la diferencia de que en este caso se utilizaría para tratar la enfermedad en lugar de prevenirla.




Las células cancerosas están recubiertas de diversas proteínas de superficie. Mediante el uso de tecnología de vacunas, los investigadores podrían entrenar el sistema inmunitario de un paciente para que reconozca y ataque estas proteínas, desencadenando así una respuesta contundente contra su cáncer específico, explica Knudsen.

Ya existen algunas pruebas preliminares que respaldan este enfoque: investigadores del Instituto del Cáncer Dana-Farber, en Estados Unidos, crearon recientemente vacunas personalizadas para nueve personas que padecían un tipo de cáncer de riñón.

Tras la extirpación quirúrgica de sus tumores, se vacunó a los pacientes para eliminar de sus organismos cualquier célula tumoral residual.

En una investigación publicada en 2025, el equipo informó que los nueve pacientes generaron una respuesta inmunitaria anticancerosa dirigida y se mantuvieron libres de cáncer años después de la cirugía.

Las vacunas personalizadas también han mostrado resultados prometedores en el tratamiento del melanoma.

"Nos adentramos en un mundo nuevo. Es la definición misma de la medicina de precisión. Ahora tal vez podamos desarrollar, y de manera muy rápida, estrategias de vacunación dirigidas específicamente contra el tumor exacto que padece cada paciente", afirma Knudsen.

A pesar de este entusiasmo, el camino por recorrer es largo.

Se requieren más estudios para validar algunos de los prometedores métodos que están en investigación, así como para avanzar hacia un futuro en el que los médicos puedan asignar de forma precisa y fiable a cada paciente el tratamiento más eficaz contra su cáncer específico.

"Han surgido muchos objetivos terapéuticos y nuevos agentes muy prometedores que, sin embargo, no lograron avanzar más allá de las fases iniciales de los ensayos clínicos", advierte Demaria.

Es posible que un subgrupo de pacientes no responda a ningún tipo de inmunoterapia, señala Díaz.

Los distintos tipos de cáncer poseen diferentes "superpoderes" que les permiten crecer y prosperar; en consecuencia, el sistema inmunitario es un adversario más eficaz contra algunos de ellos que contra otros.

No obstante, para aquellos pacientes que sí responden, la inmunoterapia ya está demostrando ser una herramienta capaz tanto de salvar vidas como de transformarlas radicalmente.

Sideris, la paciente neoyorquina que participó en el ensayo de Díaz, siente que forma parte de un futuro más esperanzador para la oncología. "Avanzamos en una dirección magnífica", comenta.

"Uno de los médicos me dijo que, dentro de diez años, someterse a cualquier tipo de quimioterapia o radioterapia será tan anacrónico como las sangrías: algo totalmente obsoleto", sentencia.



Fuentes: Youtube-Dr Borja Bandera & BBC Mundo.



jueves, 7 de agosto de 2025

Por qué nos hacemos viejos de repente a los 44 y a los 60 años



Siempre hemos creído que el envejecimiento es un proceso lento y progresivo, casi como si los años nos fueran apagando poco a poco, de forma inexorable.

Así lo recogen manuales y revisiones médicas recientes, que siguen definiendo el envejecimiento biológico, en su modo más simple, como “alteraciones lentas y progresivas de la función física que empiezan en la madurez y concluyen con la muerte”.

Aunque esta imagen del tiempo –o la metáfora de un goteo constante de pérdidas– sigue dominando nuestra forma de entender la vejez, estudios recientes revelan que no envejecemos en línea recta, sino a saltos, con momentos precisos en los que, de pronto, todo cambia.

Esta hipótesis desafía décadas de modelos lineales y abre la puerta a una nueva manera de entender los cambios biológicos asociados al tiempo.



Lo que revela el laboratorio

La nueva visión del envejecimiento a saltos se apoya en un trabajo publicado en 2024 en la prestigiosa revista Nature Aging. Durante varios años, los investigadores siguieron de cerca la evolución molecular de más de un centenar de personas adultas, analizando hasta 135.000 moléculas distintas de cada voluntario. Se trata del mayor estudio longitudinal multiómico realizado hasta ahora sobre envejecimiento humano.

Lejos de encontrarse con un continuo suave de transformaciones, observaron un patrón interesante: casi todos los grandes cambios bioquímicos que acompañan al envejecimiento se concentran en dos momentos concretos de la vida adulta, aproximadamente a los 44 y a los 60 años.

En otras palabras, nuestras moléculas –y por tanto, nuestras células y órganos– parecen mantenerse estables hasta que, en condiciones normales, se producen transformaciones profundas y sincronizadas en muchos sistemas corporales.

Lo notable es que estos picos no se deben a un único tipo de molécula, sino que afectan a proteínas, metabolitos, lípidos, citoquinas, factores hormonales e incluso patrones epigenéticos, todos a la vez. Esto da respaldo biológico a la sensación tan extendida de que, en ciertos momentos, uno “se hace mayor de repente” y nota un bajón físico o mental de golpe.

Hacerse mayor de repente

Esta idea no es completamente nueva. En 2019, ya se había publicado en Nature Medicine un extenso análisis de proteínas en sangre que señalaba tres grandes “picos” de envejecimiento fisiológico: a los 34, los 60 y los 78 años.

Sin embargo, el nuevo estudio realizado en 2024 es más completo al analizar otros tipos de moléculas, además de proteínas. Con ello se ha logrado precisar los dos saltos más intensos que ya se habían señalado anteriormente: uno en la mitad de la vida adulta, alrededor de los 44 años, y otro posterior, en torno a los 60.

Al analizar muchas más moléculas y tipos diferentes, este trabajo se centra en los dos saltos donde los cambios son más globales en el organismo, aunque no descarta que pueda haber otros más adelante.

¿Qué ocurre en estos saltos?

En el primer salto, que suele llegar antes de los cincuenta, se desencadena una cascada de cambios en el metabolismo de grasas, se alteran las vías de procesamiento del alcohol y la cafeína, y se modifican proteínas fundamentales para el corazón, los músculos y la piel.

Cuando llega el segundo, cerca de los 60 años, se acelera el deterioro de funciones inmunitarias y renales, se altera el metabolismo de la glucosa y aumentan los procesos celulares vinculados al envejecimiento y al riesgo de enfermedades crónicas. Por eso, muchas personas notan que de pronto les cuesta más recuperarse tras un esfuerzo, o que aumentan las “pequeñas molestias” de un año para otro.

Estos saltos no distinguen entre hombres y mujeres, ni dependen del contexto reproductivo, como la menopausia. Aunque se observa cierta variabilidad entre individuos en el momento y la intensidad de los cambios, los patrones generales parecen responder a mecanismos comunes de la biología humana.

Las causas moleculares

Si bien aún no se conoce con exactitud el porqué de los saltos, sí se han detectado algunos de los mecanismos implicados. Una de las hipótesis más estudiadas propone que, al alcanzar cierto umbral de células envejecidas, podría desencadenarse una reacción en cadena que acelere el deterioro de los tejidos.

Además, la epigenética –las “marcas” que regulan a los genes– también sufre reconfiguraciones masivas en esos periodos, lo que provoca la activación o inactivación de cientos de genes de golpe.

Por último, en esos momentos críticos se detectan alteraciones coordinadas en moléculas clave del metabolismo energético, como NAD⁺, carnitinas y ácidos grasos. Estos cambios sugieren una posible disfunción mitocondrial, ya que las mitocondrias son los orgánulos encargados de producir la mayor parte de la energía celular y participan en múltiples procesos de envejecimiento.

Todo esto, que puede sonar abstracto o lejano, tiene implicaciones muy concretas en nuestra vida diaria.

Implicaciones prácticas

El impacto práctico es enorme. Por un lado, ofrece una explicación convincente a esa sensación que tantos expresamos que “de repente me siento mayor”.

Por otro, señala que esos momentos críticos pueden ser ventanas de oportunidad para intervenir y prevenir. Si sabemos que nuestros sistemas biológicos van a someterse pronto a un gran cambio, podríamos anticiparnos cuidando más la salud metabólica, cardiovascular o inmunitaria justo antes y durante esos periodos clave.

Mirando al futuro

Aunque aún quedan muchas cuestiones abiertas, como si será posible identificar las causas y mecanismos detallados del tercer salto alrededor de los 78 años que sugería el estudio de 2019, lo cierto es que el conocimiento de estos patrones nos permite mirar el envejecimiento con otros ojos.

A medida que se amplíen los estudios longitudinales y se integren más capas de análisis molecular, podríamos incluso anticipar con precisión cuándo está a punto de producirse un salto biológico individual.

Con todo, ya sabemos que nuestra vida no es solo una lenta cuesta abajo, sino una serie de etapas estables, interrumpidas por momentos de cambio profundo. Así, el secreto de envejecer mejor podría estar en prepararse para saltar cuando llegue el momento de hacerlo.

Y es que, como cantan Celtas Cortos, “a veces llega un momento en que te haces viejo de repente”.

“No dejamos de jugar por hacernos viejos. Nos hacemos viejos porque dejamos de jugar”. (George Bernard Shaw)


Fuente: https://www.eldiario.es/sociedad/biologia-explica-mayores-repente-44-60-anos_1_12516413.html

viernes, 20 de junio de 2025

Científicos chinos descubren como usar nanotubos de telurio para curar la ceguera.

Un equipo de científicos chinos ha logrado un avance potencialmente revolucionario en el tratamiento de la ceguera genética utilizando el telurio, un mineral tan raro como el platino, para crear una retina artificial que no solo devuelve la visión a primates ciegos, sino que además otorga una capacidad extraordinaria: ver luz infrarroja, algo imposible para el ojo humano normal.

 

El estudio, publicado el 5 de mayo en la prestigiosa revista de investigación Science, fue dirigido por Wang Shuiyuan, investigador del Colegio de Circuitos Integrados y Microelectrónica de la Universidad de Fudan en Shanghái. Los resultados abren un camino muy prometedor para tratar la ceguera en humanos, especialmente aquellos que sufren enfermedades degenerativas de la retina.

Foto: El Boeing E-4B "Doomsday Plane". (USAF)

Qué es lo que han inventado

El telurio es un elemento metaloide plateado-blanquecino extremadamente escaso en la corteza terrestre, con una rareza comparable a la del platino. China domina la producción mundial de este mineral —como no— generando aproximadamente el 76% del telurio mundial según el Servicio Geológico de Estados Unidos: unas 750 toneladas métricas en 2024.

 

Este elemento semimetálico posee propiedades fotoeléctricas excepcionales que lo convierten en un material ideal para aplicaciones optoelectrónicas. Su capacidad para convertir tanto la luz visible como la radiación infrarroja en energía eléctrica sin necesidad de baterías lo hace único. Con una densidad de 6,24 g/cm³ y un punto de fusión de 449,51°C, el telurio presenta una estructura cristalina hexagonal que contribuye a sus extraordinarias propiedades semiconductoras.

 

El equipo de Wang utilizó un proceso de deposición química para fabricar nanohilos de telurio de apenas 150 nanómetros de grosor —diez veces más delgados que un cabello humano— y posteriormente controló su crecimiento para formar redes de nanohilos de telurio (TeNWN), que funcionan como nano-andamios retinianos.

 

Estas redes de nanohilos generan fotocorrientes de hasta 30 amperios por centímetro cuadrado, la más alta registrada para cualquier material de prótesis retiniana, y responden a longitudes de onda desde la luz visible hasta 1.550 nanómetros en el espectro infrarrojo cercanosuperando ampliamente el rango de enfoques anteriores.

 

La implantación de estos dispositivos en ratones genéticamente ciegos produjo resultados sorprendentes. Los animales comenzaron a recuperar los reflejos pupilares y la capacidad de localizar fuentes de luz apenas un día después de la cirugía. Durante las pruebas de reconocimiento de patrones, los ratones implantados no solo recuperaron la visión normal, sino que superaron a los ratones sanos cuando se trataba de detectar luz infrarroja, algo completamente invisible para los ojos de mamíferos como los humanos.

 

"Los ratones con implantes lograron tasas de respuesta correcta de aproximadamente el 67% al detectar señales infrarrojas, en comparación con sólo el 12% de los ratones normales", explica Eduardo Fernández, antropólogo biológico de la Universidad de Yale y miembro de la Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, quien escribió un comentario en el mismo número de Science.

Sin complicaciones y con superpoderes

Lo que hace verdaderamente potencialmente revolucionaria esta tecnología es su simplicidad y biocompatibilidad. A diferencia de las prótesis retinianas actuales, que requieren fuentes de alimentación externas, cámaras y módulos de control voluminosos, el dispositivo basado en TeNWN funciona de manera autónoma, sin necesidad de energía exterior.

 

La prótesis se implanta mediante un procedimiento subretiniano mínimamente invasivo y reversible, sin necesidad de gafas voluminosas o cargas eléctricas. "La nanoprotesis genera fuertes fotocorrientes para activar el circuito retiniano restante en un ojo disfuncional, funciona a través de un simple procedimiento de implantación subretiniana y evita componentes voluminosos intra y extraoculares", señalan los investigadores.

 

Cuando se probó en macacos ciegos, no provocó complicaciones y demostró ser biocompatible a largo plazo. Más sorprendente aún, cuando se implantó en macacos con visión normal, aumentó su sensibilidad a la luz infrarroja sin afectar su visión normal, abriendo la posibilidad de expandir las capacidades visuales humanas más allá de sus límites biológicos actuales.

placeholderIlustración de dónde se coloca el implante y cómo funciona. (Science)
Ilustración de dónde se coloca el implante y cómo funciona. (Science)

Este avance podría beneficiar potencialmente a los 200 millones de pacientes en todo el mundo que viven con ceguera o enfermedades retinianas. En pacientes con enfermedades oculares graves —como la degeneración macular— la visión infrarroja podría, en principio, ayudar a la visión en condiciones de poca luz y oscuridad.

 

El mismo laboratorio de la Universidad de Fudan desarrolló en 2023 la primera retina artificial compuesta por matrices de nanohilos de dióxido de titanio, que restauró la función visual en modelos de ratones ciegos y primates no humanos. Los ensayos clínicos basados en ese nanohilo de 2023 ya están en marcha en hospitales afiliados a la Universidad de Fudan, aunque aún no hay información disponible sobre posibles ensayos clínicos en humanos para el nanohilo TeNWN. "La metodología desarrollada por Wang ofrece el potencial para desarrollar una nueva generación de dispositivos capaces de convertir la luz en señales de estimulación neural y restaurar una visión limitada pero útil a muchas personas ciegas", afirma Fernández.

Implicaciones estratégicas y económicas

El dominio de China en la producción de telurio tiene importantes implicaciones geopolíticas y económicas. El país asiático no solo es el mayor productor mundial, sino también el mayor consumidor de este mineral estratégico. En febrero de 2025, China anunció nuevas restricciones a la exportación de telurio y otros elementos vitales para la tecnología de vanguardia y militar en respuesta a los aranceles impuestos por la administración Trump.

 

El telurio juega un papel cada vez más importante en diversas industrias emergentes estratégicas, como el enfriamiento termoeléctrico de semiconductores, las células solares y la detección infrarroja. Es clave para la fabricación de células solares de telururo de cadmio (CdTe), que representan la segunda tecnología fotovoltaica más común en el mundo después del silicio.

 

Las previsiones indican que la demanda de telurio alcanzará entre 8.782 y 12.957 toneladas para 2050, impulsada principalmente por la industria fotovoltaica. Este nuevo avance en aplicaciones médicas sólo aumentará la importancia estratégica de este mineral, consolidando aún más la posición de China en otra cadena de suministro más.





Fuente: https://www.elconfidencial.com/tecnologia/novaceno/2025-06-20/telurio-implante-chino-nanotecnologia-devuelve-vista_4155322/

lunes, 7 de abril de 2025

Científicos de la UCLA descubren una nueva molécula clave en la regeneración capilar. Did UCLA Scientists Just Cure Baldness?



 

UCLA scientists have developed a molecule, PP405, that may reverse hair loss by reactivating dormant follicles. Early trials show promising results, and more testing is underway, with FDA approval still pending.

UCLA genetic scientists are reawakening hibernating follicles.

A UCLA-discovered molecule, PP405, may finally offer real hope for hair regrowth by reawakening dormant follicles, with promising early trial results.

Ancient Egyptians rubbed their bald heads with a mixture of dates, dog’s paw and donkey’s hoof; Celtic cures involved mice in a jar. Native Americans turned to yucca juice. Throughout human history, there have been a number of existential quests: for knowledge, for peace, for riches — and for a cure for baldness.

Hair loss is caused by a multitude of factors, including aging, stress, hormonal imbalances, and poor genetics. Despite medical advances, few remedies have proven effective for more than one in three people, leaving many to experiment with questionable treatments or undergo expensive surgeries. The drugs Rogaine and Propecia have offered glimmers of hope for the follically challenged, but even greater breakthroughs may be on the horizon.

UCLA scientists have now identified a small molecule that, when prompted, can waken long-slumbering but undamaged follicles. The researchers have dubbed the transporting molecule “PP405” (perhaps as a tribute to another headache L.A. residents have to deal with, the 405 freeway).

Could a full head of hair soon be the norm … for everyone?

In scientific terms, the PP405 molecule is isolated and applied to a protein in the follicle stem cells that keeps the cells dormant. This inhibits the protein, and the stem cells are moved to awaken. Lab work on the molecule has been going on for almost a decade. In the first human trials, conducted in 2023, researchers found that application of PP405 as a topical medicine onto the scalp at bedtime for a week produced promising results.

Although cautious with actual data, the UCLA researchers labeled the results “statistically significant.” Most importantly, they believe the treatment will produce full “terminal” hair rather than the peach fuzz variety produced by other contemporary miracle-cure lotions and potions.

The three UCLA scientists behind the breakthrough — William Lowry, professor of molecular, cell and developmental biology; Heather Christofk ’01, professor of biological chemistry; and Michael Jung, distinguished professor of chemistry — are bullish on the potential of the treatment to reverse pattern hair loss, which affects more than half of all men and one-fourth of all women by the age of 50.

“At some point, most men and women suffer from thinning hair, or lose it after chemotherapy, infections or other stressors, and it affects them psychologically,” says Lowry, who, although richly coiffed now, is aware that hair loss is probably in his future.

Next Steps: Trials and Approvals

Or maybe not. “No such product will work for everyone,” he says, “but our first human trials in Orange County have been very encouraging, and there are larger trials with more people to follow.”

Lowry and his team were concerned that the PP405 small molecule might kill all of the follicles, “but we were happy to be wrong about that,” he says. Through UCLA’s Technology Transfer Group, which transforms brilliant research into global market products, the scientists have co-founded a medical development company called Pelage Pharmaceuticals. Backed by Google Ventures, last year the company raised $16.4 million in funding to shepherd further trials and win official clearances.

“FDA approvals always take some time, as they should,” Lowry says. “But it will be worth waiting for.”