domingo, 7 de febrero de 2021

Nicholas Carr: "Nos estamos volviendo menos inteligentes, más cerrados de mente e intelectualmente limitados por la tecnología"


Nicholas Carr en una foto reciente
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Nicholas Carr ha publicado varios libros y artículos sobre los efectos de la tecnología en nuestra mente.

Hace un par de lustros, un escritor estadounidense se atrevió a lanzar al aire una pregunta retórica que muchos tildaron de exageración: "¿Nos está volviendo Google más estúpidos?"

Poco después, ese mismo autor, Nicholas Carr, publicó un superventas del New York Times, finalista del Pullitzer y traducido a 25 idiomas, que le reafirmó como el principal crítico de internet en ese momento:The shallows: what the Internet is doing to our brains("Superficiales: lo que internet está haciendo con nuestras mentes").

Los hipervínculos no nos permiten concentrarnos, dijo entonces Carr. Hoy traslada su teoría a los celulares que, asegura, debilitan nuestra forma de pensar incluso cuando están apagados.

"Por desgracia, mis predicciones sobre internet se han cumplido y son incluso peores de lo que esperaba", le dice a BBC Mundo.

En esta entrevista con el escritor analizamos sus pronósticos (y cómo han evolucionado a lo largo de esta década).

Línea.

Han pasado 10 años desde que describiste enThe shallows: what the Internet is doing to our brains ("Superficiales: lo que internet está haciendo con nuestras mentes") los efectos perjudiciales que tendría internet en nuestra capacidad de concentración, memoria y procesamiento de la información. ¿Esperabas que el tiempo te diera la razón?

La verdad es que cuando escribí el libro no se habían hecho tantas investigaciones como ahora sobre la influencia de internet en nuestra manera de pensar.

Mi sensación —por mi propia experiencia y por las de otras personas con las que hablé, además de los estudios que se estaban realizado entonces— era que internet iba a suponer un gran cambio en la manera en que pensamos y leemos, pero tenía dudas sobre si estaba dándole demasiada importancia a esa tendencia.

Lamentablemente, los estudios que se han publicado en los últimos años respaldan lo que predije.

De hecho, los efectos adversos de la tecnología en nuestra capacidad mental son incluso mayores de lo que yo me esperaba.

Tapa de The Sallows
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The shallows: what the Internet is doing to our brains ("Superficiales: lo que internet está haciendo con nuestras mentes") fue reeditado en 2020 por su décimo aniversario.

En estos 10 años he analizado interesantes y a la vez aterradoras investigaciones que muestran que, cuando tenemos cerca el teléfono (incluso aunque esté apagado), nuestra capacidad para resolver problemas, concentrarnos e incluso tener conversaciones profundas disminuye.

Nos volvemos tan absortos con la información que nos ofrece el celular que hasta cuando no lo usamos estamos pensando en hacerlo.

El uso de esta tecnología tiene grandes repercusiones mentales porque que nos roba nuestra atención, y eso hace que pensemos más deficientemente.

¿Cuáles son para ti los cambios más preocupantes en nuestra forma de pensar y de procesar información que se derivan del uso de las nuevas tecnologías?

Sabemos que el cerebro humano se adapta a su entorno; nuestra mente se vuelve muy buena en los modos de pensar que practicamos mucho, pero si no los practicamos comienza a perder esa habilidad.

En términos generales, internet nos brinda información de una manera que debilita nuestra capacidad para prestar atención.

Obtenemos una enorme cantidad de información cuando navegamos por internet o cuando usamos el celular, pero nos llega de manera muy fragmentada; muchos pedacitos de información multimedia (sonidos, fotos, imágenes en movimiento, textos) que compiten entre sí, solapándose mutuamente.

A eso hay que sumar las muchísimas interrupciones de las alertas y notificaciones, y el hecho de que sabemos que siempre hay nueva información disponible.

Hemos aprendido a estar constantemente estimulados para recabar pedacitos de información todo el tiempo, pero no nos sentimos estimulados para tomarnos las cosas con calma, para concentrarnos, para estar enfocados en algo, para prestar atención.

Nick Carr
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Internet nos brinda información de una manera que debilita nuestra capacidad para prestar atención".
Nicholas Carr
escritor estadounidense especializado en tecnología

¿Por qué te parece grave esa falta en nuestra capacidad de prestar atención?

Las formas más elevadas de pensamiento —la contemplación, la reflexión, la introspección, incluso la respiración profunda— requieren que prestemos atención, que eliminemos las distracciones y las interrupciones.

Sin embargo, la tecnología de internet hace exactamente lo opuesto: nos interrumpe y nos distrae constantemente.

Como consecuencia, estamos perdiendo nuestra capacidad de implicarnos en las formas más elevadas de pensamiento que tenemos disponibles los seres humanos.

Quienes critican la llamada "economía de la atención" o el "capitalismo de vigilancia", que permite a las empresas ganar dinero consiguiendo nuestra atención, ofrecen argumentos similares. Me viene a la cabeza el documental de Netflix "El dilema de las redes sociales". ¿Crees que ahora nos preocupa más que las nuevas tecnologías nos hagan más vulnerables, que tal vez somos más conscientes de ello?

¡Sin duda! Y creo eso es algo muy positivo.

Hace 10 años, cuando escribí The Shallows, todavía estábamos muy entusiasmados con internet, con nuestros nuevos smartphones, con Facebook y Twitter. Nos fascinaba la cantidad de información que obteníamos todo el tiempo.

Yo no fui el único en suscitar preocupaciones pero, sin duda, cuando el libro se publicó hubo muchas críticas y cuestionamientos hacia mis argumentos.

Desde entonces nos hemos vuelto, tanto como individuos como sociedades, mucho más conscientes de que esta tecnología está cambiando cómo pensamos y de que está haciendo que nos resulte mucho más difícil concentrarnos.

La tecnología no es para nada el grandioso boom que se concibió en el 2010. Lo bueno es que al menos nos estamos dando cuenta de nuestra dependencia hacia ella y de los problemas que causa.

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La manera en la que usamos internet tiene un efecto perjudicial en el intelecto humano, dice Carr.

Lo que no hemos hecho todavía es pasar de ser conscientes a cambiar nuestro comportamiento... y esa es la parte crucial.

Nos quejamos de los efectos de internet y de las redes sociales, pero nos resulta muy difícil reducir nuestra dependencia.

La contraportada de tu libro recoge la pregunta con la que titulaste un artículo en The Atlanticque tuvo mucha repercusión en 2008: Is Google making us stupid? ("¿Nos está volviendo Google más estúpidos?") Si te lo pregunto ahora, ¿qué me respondes?

Pues te diría que sí.

Me explico: hay muchas maneras de pensar y de ser inteligente. Sin duda, Google, al proporcionarnos toda esa información, nos ayuda a ser inteligentes de cierta manera —a investigar más rápidamente, a encontrar información específica que buscamos— pero, a la larga, Google (y otros servicios de internet) quebranta nuestra capacidad de pensar en profundidad.

Partiendo de esa base, creo que Google y otras empresas tienen un efecto perjudicial en el intelecto humano.

Algunos expertos dicen que los nativos digitales tienen un coeficiente intelectual más bajo que sus padres...

Hay algunas indicaciones de que eso sea así, aunque todavía es pronto para sacar conclusones.

Pero podemos observar el famoso efecto Flynn. Durante todo el siglo XX, el coeficiente intelectual subió de manera consistente y continuada. Pero más recientemente, hemos visto algunas señales de que los resultados de tests y pruebas de inteligencia han comenzado a descender.

Creo que habrá que esperar para ver qué pasa, pero esos resultados son reveladores.

Cuando llegó internet, todo el mundo pensó que nos íbamos a volver más inteligentes, pero si te fijas en los indicadores de inteligencia, más bien vemos lo contrario.

Todas las esperanzas que teníamos de que internet nos haría más inteligentes, más abiertos de mente y más intelectualmente conscientes no parecen haberse cumplido.

Más bien estamos yendo hacia la otra dirección. Nos estamos volviendo menos inteligentes, más cerrados de mente y, de cierta manera, intelectualmente limitados por la tecnología.

Nicholas Carr
GETTY
Cuando llegó internet, todo el mundo pensó que nos íbamos a volver más inteligentes, pero los indicadores nos dicen más bien lo contrario".
Nicholas Carr
escritor estadounidense especializado en tecnología

Algo que ha cambiado mucho en los últimos 10 años es la explosión en el uso de las redes sociales, ¿qué opinas al respecto?

La mayor parte del tiempo que pasamos en internet es usando las redes sociales, que además se han convertido en la principal fuente de información para muchas personas. Pero se nos olvida que las redes sociales no fueron diseñadas para ese propósito.

Tendemos a obtener fragmentos de noticias y de titulares, y terminamos poniendo mucho énfasis en la información que llama nuestra atención al instante, que suele ser muy emocional y muy exagerada, y a menudo son noticias falsas.

Las redes sociales se han beneficiado ampliamente de ello. Eso hace que vivamos en sociedades más polarizadas, que pensemos de manera más emocional y menos racional, aun cuando se trata de asuntos muy complejos.

Hemos visto todo tipo de efectos dañinos que emergen de la pereza y la conveniencia de nuestra decisión de usar las redes sociales como el principal medio para informarnos sobre casi cualquier cosa.

Es un poco triste porque, cuando la gente comenzó a usar internet, todo el mundo pensó que nos permitiría obtener información de fuentes muy diferentes, que cuestionaría nuestras presunciones, que ampliaría nuestra forma de pensar. Pero lo que ha ocurrido es que el suministro de información ha sido controlado por un puñado de grandes tecnológicas.

Esas empresas saben exactamente qué información deben darnos para que sigamos volviendo a por más, para que sigamos adictos a sus servicios.

Como los seres humanos somos animales sociales y tenemos tanta información en las redes socialmente relevante disponible todo el tiempo, tendemos a volvernos más compulsivos cuando usamos esos servicios.

Por un lado, está esa enorme consolidación de poder de las grandes tecnológicas. Por otro, nuestro propio comportamiento, que aumenta nuestra dependencia hacia ellas.

Es fácil sentirnos indefensos. ¿Qué podemos hacer para gestionar esa dependencia?

Hoy día, como sociedad, estamos teniendo dificultades para determinar cómo responder a todos los problemas políticos, sociales y culturales que emergen del hecho de que unas pocas compañías tengan tanto poder sobre la información.

Y creo que todavía no hemos encontrado la respuesta.

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Carr cree que aunque somos más conscientes de nuestra dependencia hacia internet, nos falta lo más importante: cambiar nuestro comportamiento.

La buena noticia es que somos más conscientes de ello y cada vez cuestionamos más el poder de estas empresas, pero no hemos cambiado realmente nuestro comportamiento porque sus servicios nos atraen mucho.

Un cambio de dirección requerirá cambios en el comportamiento individual, cambios legales que establezcan controles en el poder de estas empresas y cambios sociales.

Tendremos que cuestionar nuestras normas sociales, además de nuestros comportamientos, y cambiarlas.

Yo tengo mis dudas sobre si seremos exitosos en eso o no. Dar marcha atrás en este punto de un comportamiento al que ya nos hemos acostumbrado es un reto muy difícil.

La pandemia también ha supuesto un reto y ha cambiando enormemente el uso que hacemos de la tecnología.

Sí, pero también es cierto que si tuviéramos que pasar esta pandemia sin teléfonos, sin computadoras, sin redes sociales y sin aplicaciones para hacer reuniones online sería todavía mucho más complicado y nos sentiríamos todavía más aislados.

Al menos, la tecnología nos ha ayudado a seguir trabajando, estudiando y socializando sin tener que estar presentes físicamente.

Así que, por un lado, deberíamos sentirnos agradecidos de tener estas poderosas herramientas para conectarnos.

Pero también es cierto que ahora nos estamos volviendo todavía más dependientes hacia la tecnología.

Antes de la pandemia ya pasábamos mucho tiempo en internet —recibiendo noticias, teniendo conversaciones, intercambiando fotografías, entretiéndonos— pero con la pandemia la tecnología se ha adentrado más profundamente en nuestra vida diaria. Trabajamos, nos reunimos, vamos a la escuela, compramos y socializamos a través de pantallas.

Me interesa mucho saber qué pasará cuando la pandemia remita.

¿Persistiremos en estos nuevos patrones de comportamiento que nos hacen muy dependientes de la tecnología o nos rebelaremos contra ellos?

¿Y cuál es tu apuesta?

Bueno, la gente es muy consciente de que hacer las cosas de manera remota, aunque es positivo, no es tan satisfactorio como hacerlas físicamente, cara a cara.

Pero también pienso que los seres humanos nos adaptamos muy rápidamente a nuevas maneras de hacer las cosas y puede que terminemos diciendo: "Lo remoto o virtual no es tan bueno, pero es más seguro, más conveniente y más fácil".

Yo supongo que muchas de nuestras nuevas formas de interacción van a continuar cuando remita la pandemia.

Así que probablemente, y a mi pesar, mi apuesta es que persistiremos en este nuevo patrón de comportamiento.

  • Lucía Blasco
  • BBC News Mundo

Fuente:https://www.bbc.com/mundo/noticias-55856164

martes, 26 de enero de 2021

The new myopia correcting 'smart glasses' from Japan

 TOKYO -- Can a pair of unique spectacles banish nearsightedness without surgical intervention? Japan's Kubota Pharmaceutical Holdings says its wearable device can do just that, and it plans to start releasing the product in Asia, where many people grapple with myopia.

The device, which the company calls Kubota Glasses or smart glasses, is still being tested. It projects an image from the lens of the unit onto the wearer's retina to correct the refractive error that causes nearsightedness. Wearing the device 60 to 90 minutes a day corrects myopia according to the Japanese company.

Kubota Pharmaceutical has not disclosed additional details on how the device works. Through further clinical trials, it is trying to determine how long the effect lasts after the user wears the device, and how many days in total the user must wear the device to achieve a permanent correction for nearsightedness.

Myopia is often results from the cornea and the retina in the eye being too far apart. This inhibits the proper focusing of light as it enters the eye and causes distant objects to look blurry.

Asian are prone to nearsightedness. Of people aged 20 and under, 96% of South Koreans, 95% of Japanese, 87% of Hong Kongers, 85% of Taiwanese and 82% of Singaporeans are affected by the condition, according to Kubota.

Ryo Kubota, president of Kubota Pharmaceutical, tries out his company's wearable device for the treatment of nearsightedness. (Photo courtesy of the company)

To assess the device's effectiveness, Kubota is conducting clinical tests on about 25 people in the U.S. "We intend to sell it first in Asia, which has a high ratio of nearsighted people," said Ryo Kubota, the company's president.

The Tokyo-based company plans to begin selling the device in Asian markets, including Taiwan, Singapore, Hong Kong, Thailand and Malaysia, in the second half of the year. It is considering whether to offer it through local sales agents or online.

Kubota began clinical trials on the device last July after confirming the therapeutic effect of the mechanism using a desktop system. It is also developing a contact lens-type myopia correction device.

Kubota, which made its debut on the Tokyo Stock Exchange's Mothers market for startups in December 2016, develops drugs and devices for the treatment of vision problems.


Kubota Pharmaceutical's prototype wearable device for the treatment of myopia. (Photo courtesy of the company)


RINA MITSUTAKE, Nikkei staff writer

https://asia.nikkei.com/Business/Health-Care/Myopia-correcting-smart-glasses-from-Japan-to-be-sold-in-Asia

El caso del hongo de Chernóbil que absorbe radiación

 

Científicos descubrieron un extraño hongo capaz de generar energía renovable después de consumir radiación.

Un equipo científico descubrieron un hongo mutante que puede alimentarse de la radiación del lugar y al utilizar un mecanismo que, además de protegerlo de la radiación, le permite generar energía, siendo una fuente de energía renovable.

Este hongo es del tipo Cryptococcus neoformans, y tiene la capacidad de descomponer el material radioactivo como el grafito caliente contenido en los restos del reactor nuclear. Dicho hongo no solo es invulnerable a la radiación, también la atrae.

El descubrimiento científico de este hongo fue en 1991 cuando los investigadores que pilotaban de forma remota robots observaron hongos negros que crecen en las paredes del reactor nuclear.






Más de una década después, la profesora Ekaterina Dadachova de la Universidad de Saskatchewan y su equipo de trabajo consiguieron algunos de estos hongos y descubrieron que crecían más rápido en presencia de radiación en comparación con otros hongos. Los resultados de esta investigación fueron expuestos en el año 2007 en la revista científica Nature.

El secreto de este ‘superpoder’que posee el hongo mutante es debido a la melanina que tiene, el mismo pigmento que se encuentra en algunas células del cuerpo de los mamíferos y que produce la coloración de la piel, el pelo y los ojos.

Dra. Ekaterina Dadachova
Dra. Ekaterina Dadachova






Las personas con un tono de piel más oscuro tienen más melanina. Es sabido que este pigmento absorbe la luz y disipa la radiación ultravioleta, pero en los hongos también parecía estar absorbiendo radiación y convirtiéndola en energía química para el crecimiento.

De acuerdo con científicos, de extraerse esta sustancia, podría utilizarse para bloquear la penetración de la radiación y transformarla en una fuente de energía renovable, similar a los paneles solares. Además, podría ser utilizada para reducir la exposición a la radiación a la que son sometidos pacientes con cáncer en la radioterapia.






Para obtener más información sobre estos hongos, investigadores del Jet Propulsion Laboratory de la NASA liderados por el Dr. Kasthuri Venkateswaran enviaron ocho especies recolectadas del área a la Estación Espacial Internacional en 2016, para observar como reaccionaría los organismos en este entorno.

En la EEI, los habitantes están expuestos a entre 40 y 80 veces más radiación que en la Tierra. Los científicos continúan estudiando el comportamiento de este organismo en el espacio y se espera que pueda brindar nuevas aplicaciones para proteger a los astronautas de la dañina radiación solar.

El equipo de investigación indicó: “Los hongos que crecen en el reactor de Chernóbil, son hongos radiotróficos, ricos en melanina. La melanina absorbe la radiación y la convierte en otras formas de energía (incluyendo la eléctrica). Nuestra investigación se centra en el uso de la melanina junto con el agua para convertir la radiación electromagnética en energía eléctrica. Esta tecnología puede encontrar su lugar en la biotecnología, ya que no es tóxica y es biocompatible”.


https://nation.com.mx/tecnologia/hongo-mutante-en-chernobil-come-radiacion-y-la-convierte-en-energia/

viernes, 9 de octubre de 2020

An earlier universe existed before the Big Bang, and can still be observed today

 

Sir Roger Penrose during interview with Austria Presse Agentur at Institute of Science and Technology, Klosterneuburg, Austria. Sir Roger Penrose Interview at Institute of Science and Technology, Viena, Austria - 21 May 2015 Sir Roger Penrose OM FRS is an English mathematical physicist, mathematician and philosopher of science. He is the Emeritus Rouse Ball Professor of Mathematics at the Mathematical Institute of the University of Oxford - APA Picturedesk Gmbh/Shutterstock/APA Picturedesk Gmbh/Shutterstock

An earlier universe existed before the Big Bang and can still be observed today, Sir Roger Penrose has said, as he received the Nobel Prize for Physics. 

Sir Roger, 89, who won the honour for his seminal work proving that black holes exist, said he had found six ‘warm’ points in the sky (dubbed ‘Hawking Points’) which are around eight times the diameter of the Moon.

They are named after Prof Stephen Hawking, who theorised that black holes ‘leak’ radiation and eventually evaporate away entirely. 

The timescale for the complete evaporation of a black hole is huge, possibly longer than the age of our current universe, making them impossible to detect.

However, Sir Roger believes that ‘dead’ black holes from earlier universes or ‘aeons’ are observable now. If true, it would prove Hawking’s theories were correct.

Sir Roger shared the World Prize in physics with Prof Hawking in 1988 for their work on black holes.

Speaking from his home in Oxford, Sir Roger said: “I claim that there is observation of Hawking radiation.

“The Big Bang was not the beginning. There was something before the Big Bang and that something is what we will have in our future.

“We have a universe that expands and expands, and all mass decays away, and in this crazy theory of mine, that remote future becomes the Big Bang of another aeon. 

“So our Big Bang began with something which was the remote future of a previous aeon and there would have been similar black holes evaporating away, via Hawking evaporation, and they would produce these points in the sky, that I call Hawking Points.

“We are seeing them. These points are about eight times the diameter of the Moon and are slightly warmed up regions. There is pretty good evidence for at least six of these points.”

Sir Roger has recently published his theory of ‘Hawking Points’ in Monthly Notices of the Royal Astronomical Society. 

Roger Penrose (born 1931), British mathematician, with the Penrose tiling system named after him. Penrose, renowned for his work in mathematical physics, studied this tiling system in the 1970s. Using only two tiles of a particular shape, complex, non-repeating patterns can be generated. Penrose has also worked on black holes, cosmology, quantum mechanics and human consciousness. His awards include the Eddington Medal, the Royal Medal, the Wolf Prize, and the Albert Einstein Medal. Penrose was knighted in 1994. Photographed in 1989 - CORBIN O'GRADY/SCIENCE PHOTO LIBRARY

The idea is controversial, although many scientists do believe that the universe operates in a perpetual cycle in which it expands, before contracting back in a ‘Big Crunch’ followed by a new Big Bang.

Sir Roger said that black holes had also once been controversial. They were first theorised by English country parson John Mitchell in 1783, who speculated that if an object became so dense, its massive gravitational pull would stop even light escaping.

But even Albert Einstein dismissed them as mathematical curiosity, rather than a physical reality. 

It was not until 1964, nine years after Einstein’s death, that Sir Roger proposed that black holes are an inevitable consequence of general relativity.

Sir Roger proved that when objects become too dense they suffer gravitational collapse to a point of infinite mass where all known laws of nature cease, called the singularity.

His groundbreaking article is still regarded as the most important contribution to the theory of relativity since Einstein, and increased evidence for the Big Bang.

Sir Roger was in his mid-thirties when he first stumbled upon the idea when walking to a tube station in London on his way to Birkbeck College. Now, 56 years later, he has finally been recognised for his work by the Royal Swedish Academy of Sciences.

“I think it’s a bad thing to get a Nobel prize too early. I know scientists who got their prize too early and it spoiled their science. 

“If you’re going to get a Nobel prize for science it’s good to get in when you’re good and old, before you’re absolutely clapped out, when there is still something to do, that’s my advice. 

“This dates back to 1964, but the significance of black holes took a long long time to realise, so it’s not surprising, and I think I’m just about old enough now.”

Sir Roger was awarded the honour alongside Professors Reinhard Gerzel, of the Max Planck Institute for Extraterrestrial Physics, and Andrea Ghez of the University of California, who proved there is a supermassive black hole at the centre of the Milky Way, by studying its impact on the stars around it.

Commenting on the prize, Prof Martin Rees, Astronomer Royal and Fellow of Trinity College, University of Cambridge, said it was sad that Prof Hawking had not been alive to share the prize.

“Penrose is amazingly original and inventive, and has contributed creative insights for more than 60 years. 

“There would, I think, be a consensus that Penrose and Hawking are the two individuals who have done more than anyone else since Einstein to deepen our knowledge of gravity. 

“Sadly, this award was too much delayed to allow Hawking to share the credit with Penrose."

Prof Hawking answered some of the biggest questions facing mankind back in 2018, below: 

Announcing the prize, Prof Göran Hansson, secretary general of the Royal Swedish Academy of Sciences, said this year’s award was about ‘the darkest secrets in the universe.’

Prof Toby Wiseman, Professor of Theoretical Physics at Imperial College London, said: “Penrose showed that if you believe Einstein, then black holes form under very general conditions, such as when certain stars die. They must be a physical reality.”



Source: 

https://news.yahoo.com/earlier-universe-existed-big-bang-174323840.html