domingo, 24 de mayo de 2020

Granadilla, el pueblo medieval que ayudamos a reconstruir.

Granadilla
Por abriendomundo
Granadilla es una villa medieval de Cáceres donde reina la calma. Es como si sus habitantes se hubieran ido a comer y volvieran más tarde. Con sus fachadas impolutas, las plantas en algunos de sus balcones, y la cuidada vegetación de sus jardines.
Pero, lo cierto es que los vecinos no se han ido: los echaron. Y, de momento, no pueden volver.
En 1955, durante la dictadura franquista, el Consejo de Ministros del caudillo decretó la expropiación del municipio de Granadilla, incluido su casco urbano. La razón es que Franco había retomado las obras del embalse de Gabriel y Galán, ideadas durante la dictadura de Primo de Rivera, y los territorios de los alrededores de Granadilla comenzaron a inundarse.
“Fue un cúmulo de despropósitos. En un principio no se pensaba desalojar el pueblo, pero lo hicieron tan mal que se fueron inundando terrenos y algunos quedaron sumergidos. Ahí empieza el drama que termina con el desalojo”, explica Sebastián Caballero, historiador nacido en Abadía (Cáceres) y autor de Granadilla al hilo de la historia.
Por abriendomundo
El ingeniero encargado de la obra, D. Juan Bonilla, decidió ampliar la cota del embalse, los habitantes de Granadilla se encontraron aislados con los alrededores inundados, y sin agua potable. Se vieron obligados a marcharse.
El desalojo duró hasta 1965, y dicen que con los últimos se oía a los guardias civiles gritar “Ni una silla debe quedar”. Por suerte, el núcleo urbano de Granadilla nunca llegó a inundarse, aunque sus habitantes no pudieron regresar y ese mismo año Franco disolvió el municipio.

La precaria emigración de Granadilla

Por abriendomundo
Para realojar a los habitantes de Granadilla, según Caballero: “Se construyeron algunos pueblos como Alagón del Río (conocido entonces como Alagón del Caudillo). El desalojo fue improvisado, por lo que se hizo en condiciones precarias y muchas familias se vieron obligadas a compartir casa”.
En un principio se había acordado que se daría una vivienda y una parcela a cada familia. Sin embargo, las primeras casas no empezaron a entregarse hasta 1960. Durante un largo tiempo, muchos tuvieron que instalarse en barracones. El suministro eléctrico no llegó hasta 1964 y el agua corriente no se instaló hasta 1969.
En Alagón del Río, los habitantes de Granadilla también estaban incomunicados. Durante los primeros años los accesos por carretera eran complicados. Perdieron la mayor parte de sus antiguas parcelas de cultivo y, para acceder a las nuevas que se dispusieron en el municipio de Galisteo, tenían que coger una barca y después continuar el camino a pie.
La antigua Granadilla pasó a pertenecer a la Confederación Hidrográfica del Tajo (ICO). “La política del régimen era desalojar y hacer una repoblación de pino en los alrededores. En vez de hacerlo con gente local, trajeron a gente de Pedroche, en Córdoba. Los alojaron en las casas vacías y ahí empezaron a deteriorarse”, dice Caballero.

La histórica villa de Granadilla

Por DoloresGiraldez
Hasta 1955, Granadilla era un importante núcleo urbano. Era la capital de Tierras de Granadilla y el municipio abarcaba hasta 50 aldeas. Su población era de unos 1.200 habitantes y había casi 300 hogares, según el INE.
Históricamente, esta villa medieval también gozó de prosperidad gracias a su ubicación junto a la Vía de la Plata. Fue fundada en el siglo IX por los musulmanes, quienes levantaron su alcazaba. Hasta tres siglos más tarde, que fue conquistada por los cristianos bajo el reinado de Fernando II de León, quien levantó sus murallas.
“No es cierto que lo Reyes Católicos le hayan cambiado el nombre para no confundirla con Granada”
Granadilla también fue conocida por el nombre de Granada. “No es cierto que lo Reyes Católicos le hayan cambiado el nombre para no confundirla con Granada”, explica Caballero. “El pueblo tiene forma de granada y en sus alrededores hay campos de granadas. En los textos se usa indistintamente”.
Su rico patrimonio se ha ido recuperando durante los últimos años. En 1980, tras ser declarado Conjunto Histórico Artístico, se comenzaron las obras de rehabilitación de la villa. Primero se reformó su castillo, ya que era uno de los inmuebles más deteriorados. Después las murallas y, por último, el pueblo; gracias a ser una de tres villas elegidas para el Programa de Reconstrucción de Pueblos Abandonados. Este 2020 el programa va por su quinta edición.
Por abriendomundo
La restauración se hizo en colaboración con el Ministerio de Educación, que ofrece programas educativos en el pueblo. “El lugar se llena de estudiantes. Vienen a estudiar los árboles, colmenas.Y los alojan en las casas municipales que han restaurado”, dice Sebastián Caballero. Muchos estudiantes han ayudado a restaurar las casas.
Mientras estudiamos en el Torreón pudimos ir en una excursión a Granadilla, en la que restauramos varias casas y parques, plantamos árboles, grabamos un corto, hicimos una matanza, prensamos aceite, hicimos pan, una sesión de espiritismo trucada, una bataballa medieval - juego de rol en vivo - toma del castillo y  hasta un programa de radio. Había estudiantes de tres institutos a la vez en el pueblo y fue una convivencia única. Inolvidable.
Hoy, el pueblo de Granadilla está adscrito al municipio de Zarza de Granadilla. Es una de las joyas medievales más desconocidas de Cáceres y se puede visitar dentro de unos horarios.
Sus alrededores también gozan de gran atractivo. El embalse de Gabriel y Galán –llamado así por el poeta salmantino– es ideal para el avistamiento de aves. En él habitan numerosas especies como la cigüeña blanca (en ocasiones también se ha visto alguna negra), buitres leonados, águilas, gavilanes, etc.
El cineasta español Pedro Almodóvar se enamoró del entorno y, en 1990, rodó en él el final de la película ¡Átame!
Por abriendomundo
Los antiguos habitantes de Granadilla suelen visitar el pueblo dos veces al año: el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos; y el 15 de agosto, fiesta de la Asunción. Durante las fiestas se instalan mercadillos con productos locales.
A día de hoy, ninguno de ellos, ni sus hijos o nietos, han podido trasladarse a Granadilla. “La Asociación Hijos de Granadilla intentó que los familiares recuperasen las casas, aunque aún no lo han conseguido”, añade Caballero.

Casa únicas de la geografía española

Fuente: Jose Javier Martin Espartosa
Fuente: Jose Javier Martin Espartosa
El “do it yourself” (hágalo usted mismo) lleva ya un tiempo de moda. No obstante, seamos realistas: a la mayor parte de los humanos nos cuesta bastante montar a la primera una estantería de Ikea. “¡Es que faltan piezas!”. Mira, no, es que lo estamos haciendo mal.
Una actividad que nos puede tener entretenidos días, e incluso años (todo depende de la habilidad de cada uno). Pero como generalizar está mal, aquí os traemos a unos cuantos que no sólo han sido capaces de terminar la estantería sino que, además, han logrado construir su propia casa en pueblos o en mitad de la nada. No hablamos de una casa cualquiera, claro.

El Capricho Rillano

Fuente: Jose Javier Martin Espartosa
Fuente: Jose Javier Martin Espartosa
Es imposible conducir por la carretera N-211 y, a la altura de Rillo de Gallo (Guadalajara), no pararse. “Pero ¿desde cuándo estuvo aquí Gaudí?”, se pregunta uno. Pues, lo cierto es que nunca. Esa obra de arte pertenece a Juan Antonio Martínez Moreno, un constructor del pueblo que un día se levantó creyéndose arquitecto modernista catalán y, bueno, no se le dio nada mal.
Fueron varios años de trabajo, pero nadie duda de que el resultado es espectacular. Sobre todo teniendo en cuenta que lo ha ido construyendo él solo y, como indica un reportaje publicado en la Nueva Alcarria en agosto de 2016, sin planos; exactamente igual que Antoni Gaudí en sus inicios.

El Capricho de Cotrina

Fuente: Gotardo González
Fuente: Gotardo González
En Extremadura también había otro Antoni Gaudí: Francisco González Gragera. Aunque, como él mismo comentó a los medios en varias ocasiones, odiaba las comparaciones. Este albañil profesional, vecino de Tierra de Barros, afirmaba no conocer ninguna de las obras de Gaudí cuando comenzó su casa, aunque sí viajó a Barcelona tiempo después para visitarlas.
El Capricho de Cotrina es una casa rural que él mismo empezó a construir en el campo en 1989 con la idea de que fuera diferente a las demás del pueblo. De ahí su forma de castillo, los originales adornos, el trencadís y los colores llamativos.
El resultado no sólo es asombroso, sino que si no nos lo llegan a explicar, hubiéramos pensado que Gaudí también estuvo en Extremadura.
España es una tierra de “caprichos”.

La catedral de Justo Gallego, Mejorada del Campo

Fuente: Jose.Madrid
Fuente: Jose.Madrid
Su historia la conocimos gracias a Aquarius, que en 2005 hizo una campaña de gente extraordinaria y, como ejemplo, nos presentó a Justo Gallego. Un hombre delgado con aspecto de Jacques Cousteau que lleva más de 50 años construyendo su propia catedral en Mejorada del Campo, Madrid.
La obra, que comenzó en 1961 siendo un pequeño proyecto con plásticos, latas, goma, ladrillos y mucho cemento, hoy alcanza los 40 metros de alto y 5.000 metros cuadrados en superficie.
En este caso, Justo, de 92 años, no tiene nociones de arquitectura ni de construcción por lo que, aunque ha recibido ayuda en los últimos años, se cree que su obra podría desaparecer con él cuando se muera.

Serafín Villarán y su castillo, Cebolleros

Castillo de Cebolleros
Fuente: Txemi López
En Cebolleros, Burgos, había un hombre que soñaba con levantar su propio castillo. Durante 20 años, Serafín Villarán se dedicó a colocar piedra por piedra de su creación hasta darle forma al castillo Las Cuevas. Una singular construcción que, por desgracia, Villarán no vio terminado, aunque sus hijos continuaron con el trabajo para ver cumplido el sueño póstumo de su padre.
Con un aspecto medieval un tanto peculiar, el edificio fue construido con cantos rodados del río Nela. En total cuenta con 5 plantas y unos 300 metros cuadrados de superficie.

La casa de Dios, Épila

Fuente: Immaculada Va Remiro
Fuente: Immaculada Va Remiro
El creador de esta casa de Épila, en Zaragoza, tenía menos gusto que los anteriores. Quizá sea el motivo por el que muchos ya han catalogado el arte de Julio Basanta, su creador, como Art Brut, un término acuñado en los años 70 que define el trabajo de aquellos artistas que no tienen una formación en la materia y que en sus obras reflejan estados mentales extremos.
Tras la muerte de su hermano y de su hijo, según se puede leer en una de las paredes de la fachada de la casa: asesinados en 2002, Basanta comenzó a levantar en su vivienda un montón de esculturas. La mayor parte de ellas son demonios, aunque también hay calaveras, faraones egipcios, monstruos de estética manga, maniquíes, etc. Un popurrí de rostros con los que todos tendríamos pesadillas si los tuviéramos metidos en nuestra casa.
Tal y como indica un cartel a su entrada, la casa se puede visitar pagando 50 euros. Un precio un tanto excesivo que Julio Basanta lo justifica con que “Los castillos de esta casa han salido en todas las televisiones de España, parte del extranjero y en los libros”.

MV Barco España, Almuñécar

Fuente: Google Maps
Fuente: Google Maps
Esta casa es como si un barco hubiera entrado en Almuñécar por error y se hubiera quedado encallado en la avenida del Mediterráneo. Así describiríamos la obra de Pepe, el ex marino mercante que, en vez de comprarse un velero, decidió hacer de su vivienda un enorme barco mercante.
Tal y como se puede ver en su fachada, esta casa-barco está elaborada con antiguas piezas de embarcaciones que naufragaron. Las ventanas son ojos de buey, el casco cuenta con un ancla y la terraza de la cubierta está protegida con redes de pesca y salvavidas. Una auténtica obra de arte.

El castillo de Batman, Valencia de Don Juan

Fuente: Google Maps
Fuente: Google Maps
Su nombre original en realidad es edificio Centinela, aunque todos los vecinos de Valencia de Don Juan, en León, lo llaman el castillo de Batman. La razón es que las ventanas de la fachada se asemejan al logo del hombre murciélago.
El responsable de tal obra es Santiago Nava, un vecino que compró la anterior finca para derribarla y empezar a construir en 1990 el que sería el edificio de sus sueños. A diferencia de los casos anteriores, Nava era constructor y albañil, por lo que el Centinela contaba con planos.
La casa cuenta con cuatro pisos, una azotea, varias torres y hasta bajos comerciales.

Casa-Museo de Salaguti, Sasamón

Fuente: Salaguti
Fuente: Salaguti
En Burgos, en el pueblo de Sasamón, está la Casa Museo de Salaguti: un artista local cuyo nombre real es Carlos Salazar Gutiérrez.
Él mismo es quien diseñó y esculpió su propia cara en este peculiar edificio que, aunque originariamente lo utilizó como taller, hoy es un museo en el que guarda todas sus obras. Si tienes pensado visitarlo, lo más seguro es que te encuentres con él, pues vive en la casa contigua.

martes, 28 de abril de 2020

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¿Se recuperan nuestros cerebros del efecto neurotóxico del alcohol?


Cláusula de Divulgación

Las personas firmantes no son asalariadas, ni consultoras, ni poseen acciones, ni reciben financiación de ninguna compañía u organización que pueda obtener beneficio de este artículo, y han declarado carecer de vínculos relevantes más allá del cargo académico citado anteriormente.

El consumo de alcohol en España constituye un serio problema de salud pública. Según el informe 2019 del Observatorio Español de las Drogas y las Adicciones, el 91,2% de la población española de 15 a 64 años manifestó haber consumido bebidas alcohólicas alguna vez en la vida, el 75,2% lo había en el último año y el 62,7% en los últimos 30 días.
En este contexto, conviene recordar que el consumo de alcohol provoca daños en todas las estructuras cerebrales. La extensión e intensidad de las mismas se relacionan con la cantidad de alcohol consumida, la forma de consumo, el grado de desarrollo, que es más grave cuanto más jóvenes son los consumidores, y el género. La forma de consumo más dañina es la de los bebedores que consumen el alcohol en la modalidad botellón. En cuanto al género, se ha constatado que las mujeres son más vulnerables a estos efectos neurotóxicos.

Estructuras cerebrales afectadas y consecuencias

En muchos trabajos publicados en la literatura científica se han comparado las estructuras cerebrales de pacientes que llevaban días o semanas abstinentes con las de personas de un grupo control no consumidor de alcohol. Los datos no dejaban lugar a dudas: los sujetos dependientes del alcohol presentan alteraciones en regiones de la corteza frontal, así como un adelgazamiento de la sustancia blanca y gris.
Concretamente, los estudios realizados mediante técnicas de neuroimagen han evidenciado que las regiones más claramente afectadas por el alcohol son la ínsula y la corteza órbito-frontal media.
Otros estudios, realizados postmorten, apuntan a que el efecto neurotóxico del etanol tendría una mayor predilección por la sustancia blanca, esto es, por áreas del cerebro profundo donde predominan los axones de las neuronas. Eso implica que, por ejemplo, el cuerpo calloso, que conecta ambos hemisferios, está más delgado y atrófico que el de sujetos control. Y parece que también conduce a una pérdida importante de neuronas de la corteza frontal.
La pérdida no es baladí. Sobre todo si tenemos en cuenta que las regiones cerebrales frontales son las encargadas de las denominadas funciones ejecutivas. O lo que es lo mismo, de las actividades mentales complejas necesarias para planificar, organizar, guiar, revisar, regularizar y evaluar el comportamiento necesario para adaptarnos y lograr alcanzar nuestros objetivos. El estudio de estas funciones ayuda a entender tanto la vulnerabilidad y el desarrollo de la adicción al alcohol, como el riesgo de recaídas.
Los trabajos publicados hasta ahora coinciden en apoyar la teoría de que el alcohol provoca un daño cerebral difuso. Aunque no podemos obviar que, al igual que sucede con los estudios sobre daño cerebral, es difícil determinar la recuperación dada la escasa representatividad del tamaño de las muestras de algunos estudios, los cortos periodos de seguimiento y la variabilidad de los instrumentos utilizados para determinar la disfunción cognoscitiva.

¿Se recuperan las alteraciones estructurales del cerebro con la abstinencia?

Los estudios longitudinales realizados para determinar el grado de recuperación de los daños estructurales cerebrales causados por el consumo de alcohol comprenden periodos de seguimiento bastantes cortos, aunque, excepcionalmente, algunos se han prolongado más allá de cinco años.
Por lo pronto, todos coinciden en que los daños cerebrales en adictos al alcohol dependen de varios factores como la edad, la cantidad de alcohol consumida previamente y la existencia de recaídas o el mantenimiento de la abstinencia. En los escasos trabajos que han conseguido periodos de seguimiento más allá de cinco años se observa una recuperación de la sustancia blanca en los sujetos que permanecían abstinentes, pero no así en los que tenían recaídas.
Estos resultados son alentadores, dado que confirman que la abstinencia no solo detiene los efectos neurotóxicos de la sustancia, sino que también facilita los procesos de recuperación de la sustancia blanca.
La siguiente tabla resume bastante fielmente lo que se sabe hasta ahora sobre este tema. En ella se muestran once dominios cognoscitivos divididos en tres periodos (< 1 mes, 1-12 meses y > 12 meses).

Daño en funciones ejecutivas de pacientes adictos al alcohol. Author provided

Como puede observarse, la mayoría de las disfunciones encontradas al mes de abstinencia se mantienen durante un año, aunque con menos gravedad. Más allá del año de abstinencia, la gravedad disminuye de forma considerable, lo que implica que una abstinencia superior al año se asocia a la recuperación cognoscitiva y la normalización de las tareas ejecutivas.
Estos datos tienen una clara implicación clínica, ya que la mayor parte de las intervenciones psicoterapéuticas basadas en la prevención de recaídas, llevadas a cabo en las primeras fases de tratamiento, requieren de memoria y aprendizajes visual y verbal que están más alterados en los primeros meses de abstinencia.

¿Por qué se produce la recuperación de las funciones ejecutivas?

De forma genérica, se acepta que las funciones dependientes de la corteza prefrontal se recuperan antes que las dependientes del hipocampo. Las primeras lo hacen durante los meses iniciales de abstinencia, y las segundas más adelante.
Una posible explicación es que, a pesar de haber menos neurogénesis en corteza prefrontal que en hipocampo –es decir menos nuevas neuronas generadas de células madre o de células progenitoras–, las funciones dependientes de las áreas prefrontales pueden ser compensadas por otras áreas cerebrales. Además, las nuevas neuronas surgidas en el hipocampo durante la abstinencia temprana podrían ser disfuncionales, debido al estado de hiperexcitabilidad propio del síndrome de abstinencia.
Un problema no resuelto es si esta recuperación cognoscitiva implica una recuperación real de las estructuras afectadas o si, por el contrario, son un ejemplo de compensación por parte de las estructuras menos deterioradas por el alcohol. Para algunos autores, la recuperación de las funciones neuropsicológicas se llevaría a cabo a expensas de la reestructuración del cerebro, de forma que otras áreas colaborarían para mejorar el rendimiento (fenómeno de compensación). Sin embargo, los hay que consideran que la neurogénesis en regiones como el hipocampo podría explicar la mejoría del rendimiento en tareas donde esté implicada la memoria.

La abstinencia, el mejor tratamiento

Actualmente, parece claro que la abstinencia alcohólica es el mejor tratamiento para la recuperación de las funciones ejecutivas, y se recomienda realizar una exploración de dichas funciones en pacientes con adicción al alcohol antes de iniciar un tratamiento cognitivo-conductual.
No obstante, es necesario estudiar y evaluar alternativas farmacológicas, biológicas o conductuales que, además de la abstinencia, puedan mejorar la neurogénesis, especialmente en el hipocampo y las regiones frontales.

Fuente: https://theconversation.com/se-recuperan-nuestros-cerebros-del-efecto-neurotoxico-del-alcohol-136775

jueves, 30 de enero de 2020

El cerebro no desarrolla la destreza nativa de un segundo idioma pasados los seis años La investigadora Esti Blanco-Elorrieta estudia la arquitectura cerebral cuando se manejan varios idiomas a la vez

“¿En qué idioma sueñas?”, “¿Y en qué piensas?”. Esti Blanco-Elorrieta, psicolingüista reconocida este año por Forbes 30 under 30 como joven promesa científica, sabe contestar a estas curiosidades. La bilbaína de 29 años habla cuatro idiomas y lleva cinco años en la Universidad de Nueva York (NYU), becada por La Caixa, donde investiga la arquitectura del cerebro bilingüe en el entorno natural. La científica trabaja con participantes de todas partes del mundo que hablan perfectamente al menos dos idiomas, o bien de la misma familia, o bien muy distintos, incluyendo también la lengua de los signos. Los resultados muestran que todas las personas bilingües tienen las mismas capacidades y reflejos de comunicación en función del contexto y de las barreras sociales. “Lo más increíble que he constatado es la universalidad del funcionamiento cognitivo de este tipo de cerebros”, cuenta la experta.

Obstáculos y ventajas

Una persona bilingüe vive con todos los idiomas despiertos a la vez en la misma caja y los maneja en función del contexto que le rodea. No siempre encuentra la palabra adecuada o a veces inventa una sin ni siquiera darse cuenta. A la doctoranda cuatrilingue le pasa cuando vuelve a casa: "Mis padres entienden lo que quiero contar pero me contestan que lo que acabo de decir no es una palabra". Su cerebro calca un término inglés con apariencia española (como por ejemplo "aplicar a la candidatura" como traducción errónea de "to apply") de manera automática sin percatarse del problema
Por otro lado, al quedar en un bar con sus amigas que entienden los dos idiomas, su cerebro descansa. Esti intercala en medio de su conversación algunas nociones en inglés sin necesidad de buscar su equivalente en euskera o inventar algo que no existe a ver si cuela. “Cuando estás con gente bilingüe o que al menos entienda el otro idioma, no tienes necesidad de controlarte. Tu cerebro se adapta a ese contexto y no tiene por qué hacer el mismo esfuerzo que si entrara alguien que no entiende ese idioma”, relata. 


El cerebro de la persona bilingüe trabaja más a la hora de comunicar. La corteza prefrontal manda una señal que bloquea las palabras inadecuadas

En definitiva, el cerebro de la persona bilingüe trabaja más a la hora de comunicar. La corteza prefrontal manda una señal que bloquea las palabras inadecuadas. Este entrenamiento desarrolla ventajas cognitivas como por ejemplo elegir la información más relevante. Sin embargo, la persona bilingüe no siempre encuentra la traducción de una palabra precisa o de una sensación que quiere expresar. “Puedes estar hablando tranquilamente y te das cuenta de que la palabra que tienes en la punta de la lengua no existe en castellano", comenta. El locutor debe por lo tanto explicar con más detalle para hacerse entender. Según Esti, "los bilingües se expresan con más sofisticación y tienen mayor facilidad para comunicarse ya que están acostumbrados a adaptarse".
Sin embargo, la gente con bilingüismo “nativo” puede tener la impresión de no controlar ningún idioma perfectamente pese a tener una mayor capacidad verbal. “Eso ocurre por cuestión de frecuencia, es decir, por el número de veces que la persona ha oído un idioma. Un bilingüe oye la mitad de veces un idioma que un monolingüe que solo trata con el español”, explica la bilbaína. 

Infancia y subconsciente

“¿Por qué pienso los números en alemán estando en un contexto español?”, le preguntan. Ella contesta con otra pregunta: “¿Has aprendido las matemáticas en ese idioma?” La respuesta suele ser que sí. “Los dos idiomas se reflejan en la mente de formas distintas. En general la toma de decisiones se hace en el primer idioma que has aprendido y el más académico”, argumenta la experta. Sin embargo, los sentimientos y las muestras de afecto tienden en hacerse mediante el segundo idioma ya que para la persona bilingüe tiene menos peso.
“El cerebro actúa con respeto a las experiencias individuales y funciona por asociaciones”, añade. En el subconsciente, el órgano funciona más o menos igual. “Si sueñas que estás en Francia con un amigo francés, soñaras en francés. Si traes esa persona a Madrid, quizás le hagas hablar español aunque no lo hable. Es cuestión de contexto. Además, si lo último que has vivido o leído es en un idioma en particular, es probable que sueñes en ese idioma”, detalla Esti.

Una persona bilingüe vive con todos los idiomas despiertos a la vez en la misma caja y los maneja en función del contexto que le rodea

La experta asegura que antes de los seis años, el niño alcanza un nivel nativo. Pasada esa edad, aunque el cerebro es capaz de aprender el vocabulario a la perfección, no podrá desarrollar la destreza motora necesaria y reproducir el sonido exacto del segundo idioma sin acento. Por otro lado, hablarle a un recién nacido en tres idiomas y seguir la iniciativa a lo largo de su infancia es lo mejor, según confirma Blanco. “Es cierto que tardará más tiempo en hablar correctamente, pero al final llegará a controlar los tres idiomas. Es como con la música. Le puedes poner música clásica, country y rock, y con el tiempo, sabrá diferenciar todos los estilos”, compara.
Pese a vivir en Nueva York desde hace cinco años, que el inglés sea su idioma dominante y llevar hablando treinta minutos en español, Esti se despide con un “agur”. La joven promesa científica echa de menos el euskera, el lenguaje de su infancia.

Fuente: https://elpais.com/elpais/2020/01/27/ciencia/1580127774_061342.html?ssm=TW_CM